Las gatas ya la han aceptado. Turba se le acerca y la huele, poca cosa más, pero Julia ya se mete con ella a dormir y a lavarla, aunque ella se lava sola muy bien. Después de un minuto recibiendo minizarpazos con uñas afiladas como alfileres, Julia se rinde y se va.
Además, ya estamos empezando a enseñarle a comer en plato. No creo que tarde mucho en aprender (se acabó el biberón), pero de momento le entra más leche por la nariz que por la boca y se atraganta. Más que beber se embadurna la cara con leche.
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